sábado 7 de enero de 2012

Recuerdo.

Hoy te vi. Estaba recostada, ni me acordaba de vos, a pesar del cuadro con tu cara que me mira constantemente. Hermoso estabas, bah estas. Siempre estas, siempre que te traigo a la mente estas hermoso.
Vos me hiciste ese lector del que estas hablando. Vos cambiaste mi cabeza, mi rol, mi visión. Locura, incredulidad, fascinación, y hasta por momento me hiciste sentir idiota, cómo no se le pudo ocurrir esto a alguien más, o incluso me permitías, me dabas el pie para sentirme superman y decirme que podía hasta haberlo escrito yo.
Cada vez que lo agarro es como si nunca lo hubiese leído antes, me alegro, sonrío, me vuelve la locura de volver a meterme en tu mundo, en mi mundo que vos creaste para mi. Es volver a encontrarme con esos viejos amigos, con esa piecita que me sé de memoria ahí en una calle de París, con esas reuniones llenas de humo y jazz que se escucha de fondo.
Siempre es la primera vez que lo leo, nunca leí dos veces el mismo libro, nunca me doy el gusto de decir que lo leí. Siempre descubro otra cosa, otro camino, otra manera de llegar, otros atajos, esos que dejaste para mi, e imagino tu sonrisa cuando me ves llegando, cuando me ves encontrando esas pistas, esos pedacitos de migajas, por Dios que debes estar tan.. no sé.. vivo.
Nunca te fuiste, nunca lo leí, aunque ya no respires, aunque me lo sepa de memoria.
Amo jugar con tu Rayuela.